Carta nº 5 al presidente 26/01/2013

La banca culpable y los afectados purgando sus culpas

Los amigos de Adabankia me han dado el maravilloso honor de comentar mis opiniones y visiones del mundo financiero y político que nos ha tocado vivir en esta su casa.

En principio les pedí el favor de promocionar mi libro ‘La banca culpable‘ en este portal, pero una vez me han dado la oportunidad de hacerlo con mis propias palabras, el atrevimiento me parece demasiado mezquino. Desde luego, lo primero que sí os recomiendo es leer gratuitamente las primeras páginas del libro, para al menos ver mi posicionamiento en todo este despropósito de sistema bancario que tenemos que soportar. Si después os interesa y tenéis la posibilidad de comprarlo, magnífico. Si esta inversión es demasiado alta, en la situación actual, hay bibliotecas y amigos que seguramente lo tendrán.

Hace mucho tiempo que no promocionaba el libro, entre otras cosas porque las ventas no acompañaban demasiado y no me atrevía a forzar algo que pensaba no funcionaba. Pero después de escuchar a afectados, amigos, lectores habituales y expertos en la materia, creo que vale la pena hacer un esfuerzo para que las ideas vertidas lleguen a más gente. Por otra parte, no me resigno a que “escritoras” como Belén Esteban lleguen a miles de personas y las vergüenzas del sistema financiero no.

Voy a contar la experiencia más satisfactoria que me ha dado escribir el libro; una librera, que perdió la propiedad de su casa al hipotecarla para tratar de continuar con el negocio, me conoció cuando guardaba a un familiar enfermo. No fueron sus elogios lo que me emocionaron, sino sus lagrimas. Y me emocionaron por que me confesó que después de la lectura, que tuvo que hacer en la biblioteca por falta de recursos, se sentía algo menos culpable. Una mujer que trata de tirar adelante un negocio tan bello como una librería, que pierde su casa en el empeño además de sus ingresos, que consiguió un alquiler social in extremis, se sentía avergonzada, en lugar de indignada, por su situación.

Mi libro trata de desculpabilizar a las víctimas. No quito ni un ápice de responsabilidad individual a los clientes, pero el drama de las participaciones preferentes se debe a un masivo engaño al ahorrador sin formación financiera, además de en un falseamiento de los balances que daban una falsa apariencia de fortaleza a los bancos. El sin sentido de la situación hipotecaria actual no se debe a que hayamos vivido por encima de nuestras posibilidades comprando mansiones de lujo, se debe a que las entidades financieras han sido unas irresponsables concediendo crédito, cuando su labor es no dar a quién probablemente no podrá pagar.

Además, nuestra legislación en materia hipotecaria es una porquería y lo sigue siendo, pese a alguna mejora de la Ley 1/2013. Un deudor no puede perder su casa por el 50% de su tasación (ahora el 70% si es vivienda habitual), pagar costas, intereses de demora sin límite (ahora un excesivo triple del interés legal del dinero) y no tener posibilidad de frenar los desahucios pese a que haya cláusulas abusivas (ahora algo puede hacer el Juez). No hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, nos han engañado por encima de nuestro conocimiento.

Algún día la sociedad cambiara a los bancos y a los políticos que los protegen, pero eso no será antes de que libros de critica y formación financiera vendan, al menos, lo mismo que Belén Esteban.

Quejarse está bien, formarse mejor, actuar es la única vía de cambio.

Os dejo las amables palabras de Jordi Évole en su día sobre el libro:

Pau A. Monserrat, economista.

 

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